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¿Se necesita un título para sanar? El mito del terapeuta y el "sanador no sanado"

Existe una creencia muy arraigada, hija de la "dormidera" del mundo, que dice que para acompañar a otro en su dolor necesitamos un pergamino colgado en la pared. Creemos que el conocimiento intelectual o una licencia universitaria nos dan el poder de "curar" a los demás.

Desde la perspectiva de la psicoterapia de Un Curso de Milagros, esto no solo es un error, sino que puede ser el mayor obstáculo para la verdadera curación.


El Sanador No Sanado: La trampa del ego.

El concepto del "sanador no sanado" que nos presenta el Curso no se refiere a alguien que no haya ido a la facultad. Se refiere a aquel que entra en una sesión creyendo que él tiene algo que al otro le falta.

Si yo me siento frente a vos y creo que yo estoy sana y vos estás enfermo, o que yo soy la "maestra" y vos el "alumno", estoy reforzando la separación. Estoy diciendo: "Somos distintos". Y en la metafísica del Curso, la separación es la fuente de todo sufrimiento. El sanador no sanado intenta dar lo que cree no tener, o peor, intenta "arreglar" al otro para no tener que mirar su propia necesidad de perdón.


La psicoterapia como un encuentro de iguales.

La psicoterapia de UCDM es, en esencia, un proceso de unión. No se trata de aplicar una técnica compleja, sino de unirse en un solo propósito: el perdón.

El verdadero terapeuta es aquel que comprende que el paciente que tiene enfrente es su propio espejo. El síntoma del otro es la oportunidad de mi propia curación. No hay títulos que valgan en el instante santo donde dos mentes se unen para dejar de lado el miedo.


Entonces, ¿quién puede sanar?

Aquel que tenga el deseo real de compromiso de ver la inocencia en el otro y, por reflejo, en sí mismo. El "título" lo otorga el Espíritu Santo cuando decidimos dejar de ser "especiales" para ser simplemente canales de paz.

Si estás esperando un papel firmado por hombres para empezar a practicar el perdón, seguís durmiendo el sueño de la jerarquía. La psicoterapia es un regalo que te hacés a vos mismo a través del otro.

Si bien Jesús no nos pide un diploma en la pared, sí nos exige un rigor interno mucho más desafiante que cualquier carrera universitaria. Estos son los "requisitos" que Él detalla para que la sesión sea realmente una psicoterapia y no un simple intercambio de palabras entre dos personas dormidas:


1. La Igualdad Absoluta

El primer requisito es la renuncia a la jerarquía. No hay uno que sabe y otro que ignora; hay dos hermanos que parecen estar separados pero que se unen para recordar que son uno.

El compromiso: Tenés que estar dispuesto a ver al "paciente" como tu igual en poder, santidad e inocencia. Si te sentís superior, la curación se detiene.

 

2. El Deseo de Despertar (La Voluntad)

Jesús aclara que nadie puede ser sanado contra su voluntad. El requisito no es que el otro esté "curado", sino que tenga un pequeño rayo de buena voluntad para cuestionar su propia interpretación del dolor.

El compromiso: Tu función es unir tu voluntad a ese pequeño deseo de paz del otro, fortaleciéndolo.

 

3. El Reconocimiento del Único Problema

El requisito para el psicoterapeuta es no dejarse engañar por las formas del síntoma (depresión, ansiedad, problemas de dinero, etc.). El único problema es la creencia en la separación, y la única solución es el perdón.

El compromiso: No "comprarle" la historia de sufrimiento al ego del paciente. Escuchar el dolor, pero reconocer que su causa es una ilusión.

 

4. La Ausencia de Inversión en el Resultado

Un requisito fundamental es no tener un interés personal en que el paciente "se cure" según tus términos (que deje de llorar, que consiga trabajo, etc.). La curación real es la paz mental, y eso es algo entre el paciente y el Espíritu Santo.

El compromiso: Ser un canal limpio. Si necesitás que el otro sane para sentirte una "buena terapeuta", estás actuando desde el sanador no sanado (especialismo).

 

5. La Invitación al Espíritu Santo (El Tercer Invitado)

Jesús es muy claro: el terapeuta no sana por su cuenta. El requisito técnico es invocar al Espíritu Santo como el verdadero Terapeuta.

El compromiso: Tu única tarea es quitar los obstáculos (tus propios juicios) para que la Voz que habla por Dios pueda actuar en el encuentro.


Jesús es radical en esto: no te pide una licenciatura, te pide honestidad. Te pide que dejes de jugar a ser el que 'sabe' para convertirte en el que 'ama'. El único requisito es la disposición a no ver diferencias entre vos y quien tenés enfrente. Ese es el verdadero título, el que se firma en el corazón y no en una oficina.


“No hay nadie en el mundo que no necesite psicoterapia, ni nadie que no pueda darla. Pues todo aquel que cree que sus ilusiones son reales es un sanador no sanado, y todo aquel que puede aprender a perdonarlas se convierte en un psicoterapeuta."

(P-2.I.3)


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Inspiración para hoy

"La paz mental es claramente una cuestión interna. Tiene que empezar con tus propios pensamientos y luego extenderse hacia

afuera. Es de tu paz mental de donde nace una percepción pacifica del mundo" L34.1:2

"El milagro no hace nada. Lo único que hace es des-hacer. Y de este modo, cancela la interferencia a lo que se ha hecho. No añade nada, sino que simplemente elimina". (T28.I.1)

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