¿Dios se preocupa por mis horarios? El Maestro de lo cotidiano
- Cecilia Castromil

- 10 abr
- 2 min de lectura
A veces creemos que el Espíritu Santo sólo aparece cuando cerramos los ojos para meditar o cuando estamos en una clase profunda de la Escuela. Pensamos que nuestras tareas diarias (ir al trabajo, pagar las cuentas o vestirnos para salir) son "distracciones" de nuestra vida espiritual.
Pero hay un momento en los Cameos de la edición CE que me hace sonreír cada vez que lo leo.
Helen Schucman estaba en pleno dictado de las bases de Un Curso de Milagros. Imagínense la escena: ¡Estaba hablando con Jesús! Seguramente ella quería quedarse ahí para siempre, preguntando cosas profundas. Pero de pronto, Jesús le dice algo:
"Tenés mucho que hacer hoy. Vestite o vas a llegar tarde".
Jesús no solo le dictaba verdades eternas; Él sabía que Helen trabajaba en el hospital y que tenía un horario que cumplir. No quería que su comunicación con Él la hiciera ser irresponsable o disfuncional en su vida diaria. Él incluso le ofreció algo increíble:
"Yo organizaré el cronograma".
Esto nos enseña que el Espíritu Santo es el mejor administrador del tiempo que existe. Si le entregamos nuestra agenda, Él nos ayuda a que cada minuto rinda y, sobre todo, a que estemos presentes y en paz en cada tarea, por más mundana que parezca.
En Mar de Milagros, siempre decimos que el milagro es un cambio de percepción. Y ese cambio también se aplica a tu rutina:
Cocinar puede ser un acto de amor.
Cumplir con tu horario de trabajo es una forma de honrar el lugar donde hoy estás sembrando luz.
Vestirte y cuidarte es tratar con cariño al medio de comunicación (el cuerpo) por el cual el Espíritu se comunica con nuestros hermanos.
No esperes a tener "tiempo libre" para encontrarte con Dios. Él está ahí, al lado tuyo, recordándote que no llegues tarde, ayudándote a encontrar las llaves y sosteniéndote cuando el día se pone intenso.
Como le dijo a Helen:
"Mi fortaleza te sostendrá, así que no te preocupes y dejá el resto en Mis manos".
Incluso el reloj. Incluso tu agenda.

Tu 'examen' de hoy es simple: ¿Podés dejar que Él organice tu tarde mientras vos descansás en Su fortaleza?





Comentarios