El Milagro como cambio de percepción
- Cecilia Castromil

- 14 may
- 3 min de lectura
Actualizado: 20 jul
6. Perdona al Gran Creador del universo—la Fuente de la Vida, del Amor y la Santidad, el Padre perfecto de un Hijo perfecto—por tus ilusiones de ser especial. 2 He aquí el infierno que elegiste como tu hogar. 3 Él no eligió eso para ti. 4 No Le pidas que entre ahí. 5 El camino está cerrado al amor y a la salvación. 6 Pero si liberas a tu hermano de las profundidades del infierno, habrás perdonado a Aquel Cuya Voluntad es que descanses para siempre en los brazos de la paz, perfectamente a salvo y sin que la animosidad ni malicia de ningún pensamiento de ser especial perturbe tu descanso. 7 Perdona al Santísimo por no haber podido concederte el especialismo que tú entonces inventaste.
T 24. III. 6
El Perdón a Dios: Soltando el Ídolo del Especialismo
En nuestro caminar por Un Curso de Milagros, solemos enfocar el perdón hacia nuestros hermanos o hacia nosotros mismos. Sin embargo, existe una etapa más profunda y radical en este proceso: perdonar a Dios por no habernos hecho especiales.
Desde una perspectiva psicológica, el "especialismo" es el intento del ego por construir una identidad única, separada y superior, lo que Jung llamaría una "persona" inflada que busca reconocimiento a costa de la unidad. El Curso nos dice que este especialismo es, literalmente, el "infierno" que elegimos como nuestro hogar. Es un estado mental donde el amor es selectivo y la paz es imposible porque siempre depende de la comparación.
El Dios que no pudo concederte el "Especialismo"
A veces, nuestras plegarias son intentos disfrazados de pedirle a Dios que entre en nuestra ilusión para validarla. Pero el Curso es tajante: Dios no eligió el infierno para ti. Él no puede entrar en un lugar que no existe, ni puede concederte aquello que inventaste para estar "separado" de Él.
Perdonar al Gran Creador significa aceptar Su Verdad sobre nuestra propia invención. Significa liberar a Dios de la imagen de un Padre que nos castiga o nos ignora, cuando en realidad, Su única Voluntad es que descanses para siempre en Su paz. El "pecado" original, en este contexto, no fue una falta moral, sino la creencia de que podíamos ser algo distinto a lo que la Fuente creó: un Hijo perfecto.
Cómo aplicar el verdadero perdón en Un Curso de Milagros
¿Cómo salimos de este laberinto psicológico de la exclusividad? La respuesta está en el hermano que tenés frente a vos. El Curso nos enseña que si liberás a tu hermano de las profundidades del infierno, habrás perdonado a Dios.
Cuando dejás de buscar en el otro una validación para tu especialismo —ya sea a través del amor especial o del odio especial—, dejás de proyectar tu propia "sombra" de culpa sobre él. Al ver la santidad en tu hermano, reconocés que la Voluntad de Dios para ambos es la misma: seguridad absoluta y un descanso que no puede ser perturbado por la malicia de pensamientos egocéntricos.
Conclusión: El descanso en los brazos de la Paz
El camino a la salvación está cerrado mientras sigamos aferrados al deseo de ser diferentes a la Fuente. Pero al perdonar al Santísimo por "no haber podido" concedernos el especialismo —porque el Amor no sabe de exclusiones—, las puertas de la paz se abren de par en par.
Hoy te invito a reflexionar:

¿En qué áreas de tu vida seguís intentando que Dios bendiga tu separación?
Soltá esa carga. Tu verdadera grandeza no reside en ser especial, sino en ser UNO con todo lo que vive. En ese reconocimiento, es donde finalmente hallarás el descanso que tu alma anhela.
Cecilia.



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