¿Por qué "Mar de Milagros"? El rescate de lo que creíamos roto.
- Cecilia Castromil

- 7 abr
- 2 min de lectura
Actualizado: 20 jul
Muchos me preguntan por qué elegí este nombre para nuestra escuela. Para mí, el mar nunca fue solo paisaje; fue mi conversación constante con Dios. En su movimiento infinito, en ese ir y venir de las olas, siempre encontré una paz que no es de este mundo. Pero hay una historia en los comienzos de 'Un Curso de Milagros' que le dio el sentido final a todo esto...
Hay un relato hermoso sobre Helen, la escriba del Curso. Ella encontró una estrella de mar que parecía rota, olvidada en la arena, y sintió ese impulso sagrado de rescatarla, de devolverla a su hogar. Esa estrella somos nosotros cuando nos sentimos fragmentados por el miedo o el juicio. 'Mar de Milagros' nace de ese mismo impulso: el de recordar que nada está realmente roto, solo está fuera de su elemento.
El relato de Helen Schucman y la estrella de mar
"Caminaba por la playa y vi una estrella de mar que había sido arrastrada por la marea. Estaba rota; le faltaba un brazo y parecía muy frágil. Sentí una tristeza profunda y quise devolverla al agua, pero me detuve pensando que, de todas formas, estaba herida.
En ese momento, escuché la Voz que me decía: 'No está rota, Helen. Solo está fuera de su elemento. Una vez que regrese al mar, sanará. El brazo volverá a crecer porque su naturaleza es la integridad del océano, no la sequedad de la arena'."
Helen Schucman
La "arena" representa nuestro estado de separación o ego, donde nos sentimos rotos y solos, mientras que el "mar" es la mente de Dios, donde nuestra verdadera naturaleza (nuestra integridad) se restaura automáticamente.
Vivir en Mar del Plata me enseñó que el milagro no es que el mar se abra o que pase algo 'mágico' e inalcanzable. El milagro es dejar de ver la ola y empezar a ver el Océano. Es ese cambio de percepción donde pasamos del drama de nuestra pequeñez a la inmensidad de lo que realmente somos. No somos la estrella rota en la arena; somos el mar entero que la sostiene.

En esta escuela, te invito a que juntos rescatemos nuestra paz, como Helen con aquella estrella. Te espero para navegar estas aguas de claridad. Y recordar que no estamos fragmentados y regresar juntos a nuestro elemento. Si sentís el impulso de profundizar en este camino de paz, te invito a sumarte a nuestras clases semanales por Zoom. Dejanos tu contacto aquí abajo para recibir toda la información.
Cecilia



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